El control de los esfínteres

El control de esfínteres y el subsiguiente abandono de los pañales es uno de los momentos del desarrollo del niño o niña que más dudas suscita a los padres, ya que no saben muy bien cómo enseñar al niño o niña a controlar sus necesidades y de qué modo valorar si son estrictos o tolerantes al exigirles dicho control. El control de esfínteres dependerá del proceso madurativo de cada niño o niña.
. No aprenderá a controlarlos hasta que su capacidad de comprensión no sea la adecuada. Hay que tener presente que algunos niños aprenden más rápidamente que otros, incluso antes de los 2 años.
 
Diferentes etapas que atraviesan los chicos en su proceso de aprendizaje del control de esfínteres
 
• Hacen pis y caca en el pañal, sin mostrar ningún interés respecto al tema.
• Avisan que se hicieron luego de que están sucios.
• Avisan mientras están evacuando sus esfínteres.
• Registran la necesidad fisiológica de hacer pis y caca y pueden avisar antes.
• Tienen ganas, avisan y llegan al baño sin que se les escape. Pueden esperar.
 

Qué necesita un niño para lograr el control de esfínteres

• Que sean respetadas sus iniciativas.

• Confiar en sus capacidades.

• Respetar los ritmos propios de desarrollo.

• Sentirse “sostenidos” y “contenidos” por redes de seguridad afectiva con relaciones estables, continuas, cálidas.

• Acompañarlo en el desarrollo del sentimiento de eficacia y autoestima que lo alientan a:
– la exploración de sus propias capacidades
– la apropiación de las reglas de comportamiento y costumbres de la sociedad en la que se cría, se educa y crece.
– la apropiación del sistema de valores de su familia y de su comunidad
– ingresar al sistema de límites y prohibiciones.

• Ser acompañados con empatía comprensiva en sus esfuerzos.

• Respetar la iniciativa de asumir la responsabilidad que los posicione cada vez más satisfactoriamente frente a lo esperado por los adultos

• Tener experiencia de algunas despedidas previas (chupete, mamadera, cuna)

• Poseer destrezas motrices que le permitan agacharse, girar, subir, bajar, saltar.

• Tener habilidad para subirse y bajarse el pantalón, calzoncillo o bombacha solito o solita.

 
ENSEÑANZA DEL CONTROL DE ESFINTERES

1. Enseñar a reconocer y nombrar las partes del cuerpo, en especial aquellas que están relacionadas con la eliminación de la orina y de las heces, así como el vocabulario necesario para expresar sus necesidades: caca, pipí, etc.
 
2. Enseñar a tener conciencia de sus necesidades y de la diferencia entre ir sucio y limpio. Observar señales de que necesita ir al baño. Es bueno preguntarle ¿Te estás haciendo caca? ¿Tienes ganas de hacer pipí?
 
3. Vestirlo con ropa cómoda, de forma que pueda bajarse la ropa sólo y con rapidez, cuando sienta necesidad de orinar o evacuar; la ropa apretada puede ser un obstáculo para el pequeño quien aún no tiene el suficiente control como para esperar a quitarse la ropa. Lo mejor es que use ropa con elástico en la cintura, y enseñarle con paciencia a bajarlo colocando sus manos a los lados, con los pulgares dentro de la ropa, y a subirlo, con las manos colocadas una al frente y otra atrás.
 
4. Evitar el miedo a caerse por el desagüe del inodoro, usando un adaptador de asiento.
 
5. Para educar en el control intestinal se recomienda animar al niño o niña a sentarse en el inodoro durante 5 minutos dos veces al día: una vez por la mañana, después de desayunar, ya que es la hora en que se inician los movimientos intestinales; la segunda vez por la noche, antes de acostarse. Para conseguir que permanezca sentado 5 minutos puede proporcionársele cuentos o juguetes que lo mantengan entretenido.
 
6. Para educar en el control diurno de la orina, intentar que se siente aproximadamente cada dos horas en el inodoro y felicitarle si consigue vaciar la vejiga. Para estimular el control nocturno de la orina, transmitir el aprecio al niño o niña por las noches secas e ignorar las noches en que no ha habido control, puesto que éste no depende de su voluntad.
 
7. No reñir ni recriminar nunca por no haber podido controlar a tiempo, pero sí se puede gratificar o premiar cada vez que dé un paso positivo en el control de esfínteres. Felicitarlo por haber conseguido permanecer sentado y llevar a cabo sus necesidades. Nunca hay que reñirle si no lo ha conseguido, ni se debe forzar el tiempo de permanencia.
 
En algunas situaciones no se recomienda iniciar del control de esfínteres debido a que pueden crear angustia en el niño; cuando van a cambiarse de domicilio, cuando está por nacer un hermanito o cuando acaba de nacer, en el periodo de ingreso al jardín o al existir algún conflicto en la familia.
 
 

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